De una venta por £5.588 a una estimación de hasta £150.000
Un colgante de ámbar con un retrato en miniatura de la reina Isabel I llamó la atención del mercado del coleccionismo después de que una nueva investigación modificara por completo su catalogación histórica.
La pieza había sido vendida previamente en una subasta pública por £5.588. Tras un estudio especializado, recibió una nueva estimación de entre £100.000 y £150.000, lo que representa un incremento aproximado de entre 18 y 27 veces respecto a su precio anterior.
La investigación cambió la historia de la pieza
Inicialmente, el colgante había sido descrito como una obra de estilo isabelino realizada durante el siglo XIX.
Sin embargo, un análisis posterior incluyó estudios mediante microscopía, fluorescencia de rayos X (XRF), comparaciones estilísticas e investigación de procedencia. Como resultado, los especialistas concluyeron que la joya correspondía realmente al periodo del Renacimiento y que había sido elaborada alrededor del año 1600, durante los últimos años del reinado de Isabel I.
Una joya excepcional del Renacimiento
El colgante está elaborado en ámbar amarillo e incorpora un retrato en miniatura de Isabel I, probablemente tallado en ámbar blanco. El propio material genera un efecto óptico que amplía ligeramente la imagen del retrato.
En el reverso presenta la figura tallada de un loro, un símbolo asociado durante el Renacimiento con la pureza y con la imagen pública de la denominada “Virgin Queen”, utilizada como parte de la representación oficial de la monarca.
Posible autor
La investigación atribuye provisionalmente la obra a alguno de los destacados maestros talladores de ámbar activos en Königsberg, entre ellos Hans Klingenberg o Georg Schreiber. No obstante, esta atribución permanece basada en criterios estilísticos y no existe documentación definitiva que confirme su autoría.
La importancia de la procedencia
Los investigadores también lograron reconstruir parte del historial de propiedad de la pieza.
La documentación disponible indica que perteneció a la colección de John Malcolm, primer barón Malcolm de Poltalloch, y que fue exhibida en el Burlington Fine Arts Club en 1879. Estos antecedentes históricos no figuraban en la catalogación utilizada durante la venta anterior.
Este caso demuestra cómo una investigación rigurosa puede modificar significativamente la valoración de un objeto histórico.
La pieza no cambió físicamente entre una valoración y otra. Lo que cambió fue el conocimiento sobre su origen, autenticidad, antigüedad y procedencia documentada. En el mercado del coleccionismo especializado, este tipo de descubrimientos puede transformar por completo la importancia histórica y económica de una obra.
